[OPINIÓN] GATO ROBOTO

Los metroidvania está viviendo una segunda juventud gracias a la pujanza del fenómeno indie. El nuevo lanzamiento de Devolver Digital es una buena muestra de ello y Gato Roboto es la particular visión del estudio Doinksoft de este género. De hecho, podríamos hablar de Gato Roboto como la versión gatuna de Metroid.

Gato-Troid

En un punto indeterminado de la oscuridad del espacio, una nave tripulada por un hombre y su mascota “Kittie” navegan tranquilamente hasta que reciben una llamada de socorro de un planeta cercano. Ambos personajes se acercan con diligencia a resolver la situación. ¿Problema? No contaban conque en el descenso su nave acabaría siendo dañada en inservible. Y es más, tampoco se hubieran imaginado que la única salvación de ambos era el propio gato.

Con “john” atrapado en la nave, le toca resolver la papeleta a “Kittie”. Pero no pasa nada. Este adorable gato verá como a lo largo y ancho del desconocido planeta se encuentran una serie de ayudas que le facilitarán la aventura.

Como veis, el comienzo no es nada novedoso y utiliza recursos ya visto en infinidad de obras de diferentes ámbitos. Es, una vez más, una excusa para ponernos en situación. Y tampoco esperéis nada más denso que lo que ya he resumido. En ciertas partes secretas del juego se esconden informes o grabaciones que profundizan ligeramente en el universo de Gato Roboto pero que no deja de ser añadidos superficiales. Incluso en el final del juego que se destapan los secretos (más bien dicho secreto) de la historia, se tira una vez más de tópicos.

Gato Roboto no destaca por su elaborada trama. Ni lo pretende.

La gatarecompensas espacial

Donde destaca, sin grandes alardes, es una vez que nos ponemos a los mandos. Gato Roboto bebe de Metroid. Hasta se podría decir que es su única fuente de inspiración. Tanto para lo bueno como para lo malo. Y cuando me refiero a Metroid, hablo de la primera entrega, la que vimos nacer en NES. Por lo que no esperéis grandes novedades en el género como sí hizo Guacamelee o Hollow Knight entre otros. Gato Roboto es un Metroid clásico. Sin ninguna pretensión de marcar el paso o revolucionar el género. Es un homenaje a la aventura de Samus y ahí se queda.

Pero es que solo con eso, funciona. Iremos cogiendo mejoras de disparo, nuevas habilidades o aumentos de salud a través de diferentes biomas mientras la música ambiental nos mete de lleno en una odisea espacial. Empezamos con Kittie en su primera versión en la que solo puede trepar por las paredes y cualquier mínimo toque la manda al otro barrio. Pero pronto encontrara la primera herramienta y sobre la que se asienta la mayoría del juego. El “mecha”.

El “mecha” convierte a Kittie en una máquina de matar. Da igual que se ponga por delante que tendrá que vérselas con el cañón de plasma del brazo. O no. Porque matar a los enemigos no repercute en nada. Salvo contadas excepciones donde para avanzar hay que limpiar la sala de bichos, en el resto de zonas son meros obstáculos. Ni sueltan munición, ni vida, ni siquiera sube la experiencia de MechaKittie. Y eso tiene un por qué. A diferencia de Kittie, el robot sí que tiene puntos de vida para aguantar varios golpes. Si el medidor llega a 0, se destruirá el robot y estaremos a merced de la fauna del planeta. Pero no pasa nada porque si volvemos a una de las salas de guardado/checkpoint lo recuperaremos de manera instantánea. Algo parecido pasa con los misiles. Son el arma más mortífera con la que cuenta el mecha pero son ilimitados. Simplemente hay que tener en cuenta el sobrecalentamiento del arma. Si nos pasamos disparándolos, se bloqueara pero con el paso de los segundos irá enfríandose para volver a la carga. Quizás un planteamiento más metroidvanio en ese sentido le hubiera dado mucho más interés a diezmar la población de animales del planeta de Gato Roboto.

Aún así, eso no es óbice para no encontrarnos con pequeños puzles, zonas inaccesibles hasta que tengamos en nuestro poder cierta habilidad, desafíos en los que Kittie debe avanzar sin ayuda robótica con el consiguiente peligro de muerte, habitaciones secretas… Incluso montarnos en pequeños submarinos, también armados hasta los dientes, para investigar por las estancias acuáticas. Todo ello aderezado con las batallas contra los jefes finales los cuales hace ganar muchos enteros al videojuego.

Dentro de lo humilde del desarrollo, la obra de doinksoft tiene una variedad de situaciones nada despreciable y que no deja hueco al aburrimiento.

El monocromo como arte.

No se puede dudar de que Gato Robot destaca por su particular diseño artístico. Y no entro en que sea bueno o malo. Llama la atención por lo “anticuado” de su estilo. Pero tiene un problema grande. Y es que es habitual no ver enemigos por “camuflarse” en ese amasijo de blancos y negros.

No soy especialmente crítico con gráficos retro en el que los píxeles son como puños. De hecho les encuentro, a según qué juegos, un encanto especial. Pero siempre y cuando no influya a la hora de entorpecer la jugabilidad. Lo que ocurre en este caso. No es algo especialmente dramático. Porque la dificultad no impera en Gato Roboto. Pero sí que molesta no diferenciar bien los diferentes elementos que se muestran en pantalla.

Y en cuanto animaciones de personajes no es que vaya muy surtido. Es como un juego de Game Boy en todo el sentido de la palabra. Vuelvo a repetir que Gato Roboto no tiene pretensiones de cambiar la industria y es un desarrollo más bien humilde. El precio de salida, 7 euritos, es buena muestra de ello. Apela a esa nostalgia de los que vivimos esa época antes que sorprender por mérito propio.

Pese a todo, y como digo, como metroidvania funciona y no aburre en ningún momento. Incluso se hace corto, porque lo es, y en una o dos partidas se acaba.

Si andas a la búsqueda de una aventura clásica “metroidniana” es una opción a tener en cuenta si ya has quemado los grandes exponentes del género. Es un juego muy ligero, accesible, con un carisma especial gracias a sus (pocos) personajes y que está muy bien de precio. Algo de agradecer. Lo mejor que puedo decir del juego es que me encantaría una segunda parte más grande y con más opciones. Aún con sus autolimitiaciones, es un viaje muy divertido.


Recomendable

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1 respuesta

  1. enero 20, 2021

    […] es la visión del género del estudio holandés TurtleBlaze que recuerda mucho a Gato Roboto del que ya he hablado en otro artículo pero un poco más […]

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